Todos decimos en algún momento de nuestra vida que del
odio al amor hay un solo paso y exactamente eso fue lo que sucedió entre los
libros y yo, desde muy pequeña la tarea mensual o incluso semanal era leer el
libro que la profesora nos asignara, no había peor cosa para mí en ese
entonces, recuerdo que siempre terminaba mi mama, mi papa, incluso hasta mi
abuela leyendo los libros por mí, todos mis amigos sabían que definitivamente
leer no era uno de mis pasatiempos favoritos.
Con el paso del tiempo y con la llegada de algebra,
química y trigonometría me di cuenta de lo maravilloso que era escribir, me di
cuenta que de este modo se puede llegar a tocar el corazón de la persona que
amas o incluso de miles de personas sin siquiera conocerlas y desde mi punto de
vista es algo que los números y ecuaciones jamás harán, en séptimo grado
escribía todo lo que me sucedía diariamente para a final de año recordar con
exactitud mis mejores momentos, con el paso de octavo y noveno termine siendo
yo quien escribía todos los trabajos en grupo, durante esos años decidí
comprar un libro en una de mis
vacaciones, constaba de quinientas páginas que creía que demoraría en leer dos
meses enteros, pero no fue así afortunadamente fue un libro excelente y el
primero de cinco libros que leí en ese mes.
Así fue como empezó mi amor por la lectura y donde aún
encuentro algo especial en cada libro como si cada escritor me hablara solo a
mí, como si en cada libro explorara un nuevo planeta y me diera pequeños
consejos para ver el mundo con algo de magia, gracias a esto puedo decir que
hasta lo malo puede ser bueno si se mira con ojos de alegría, puesto que en mi
opinión que tal vez este influenciada por las palabras plasmadas de muchos
autores, la belleza siempre está en los ojos de quien la mira.
Lo mejor de la lectura y la escritura es que a pesar de
que haya miles de escritores y muchos de ellos sean excelentes, las ideas jamás
se terminan, la imaginación es infinita y la manera de escribir e incluso de
entender un texto es absolutamente distinta para cada uno además con ellas dos
se aprende a hablar de una manera culta y correcta la cual siempre está basada
en experiencia y dedicación y que tristemente muy pocos gozan de ella, por esto
quiero dar todo de mi día a día para ser una de ese pequeño porcentaje y aunque
sé que aún me queda un largo camino, el día de mañana no verán mi nombre en los
textos de las clases, verán mi nombre en libros, periódicos como el New York
Times ¿y por qué no? En la televisión ganado un novel que represente a nuestro
país frente al mundo.
Daniela Galvis Ramírez
Escrituras y
mediaciones
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