jueves, 20 de febrero de 2014


Todos decimos en algún momento de nuestra vida que del odio al amor hay un solo paso y exactamente eso fue lo que sucedió entre los libros y yo, desde muy pequeña la tarea mensual o incluso semanal era leer el libro que la profesora nos asignara, no había peor cosa para mí en ese entonces, recuerdo que siempre terminaba mi mama, mi papa, incluso hasta mi abuela leyendo los libros por mí, todos mis amigos sabían que definitivamente leer no era uno de mis pasatiempos favoritos.                                                                                                                     

Con el paso del tiempo y con la llegada de algebra, química y trigonometría me di cuenta de lo maravilloso que era escribir, me di cuenta que de este modo se puede llegar a tocar el corazón de la persona que amas o incluso de miles de personas sin siquiera conocerlas y desde mi punto de vista es algo que los números y ecuaciones jamás harán, en séptimo grado escribía todo lo que me sucedía diariamente para a final de año recordar con exactitud mis mejores momentos, con el paso de octavo y noveno termine siendo yo quien escribía todos los trabajos en grupo, durante esos años decidí comprar  un libro en una de mis vacaciones, constaba de quinientas páginas que creía que demoraría en leer dos meses enteros, pero no fue así afortunadamente fue un libro excelente y el primero de cinco libros que leí en ese mes.

Así fue como empezó mi amor por la lectura y donde aún encuentro algo especial en cada libro como si cada escritor me hablara solo a mí, como si en cada libro explorara un nuevo planeta y me diera pequeños consejos para ver el mundo con algo de magia, gracias a esto puedo decir que hasta lo malo puede ser bueno si se mira con ojos de alegría, puesto que en mi opinión que tal vez este influenciada por las palabras plasmadas de muchos autores, la belleza siempre está en los ojos de quien la mira.

Lo mejor de la lectura y la escritura es que a pesar de que haya miles de escritores y muchos de ellos sean excelentes, las ideas jamás se terminan, la imaginación es infinita y la manera de escribir e incluso de entender un texto es absolutamente distinta para cada uno además con ellas dos se aprende a hablar de una manera culta y correcta la cual siempre está basada en experiencia y dedicación y que tristemente muy pocos gozan de ella, por esto quiero dar todo de mi día a día para ser una de ese pequeño porcentaje y aunque sé que aún me queda un largo camino, el día de mañana no verán mi nombre en los textos de las clases, verán mi nombre en libros, periódicos como el New York Times ¿y por qué no? En la televisión ganado un novel que represente a nuestro país frente al mundo.

Daniela Galvis Ramírez                                                                                                          Escrituras y mediaciones

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